FreakSide!
Bienvenido a FreakSide!

Esperamos que disfrutan tu visita a nuestro foro...!!!
uuu uuu uuu

PunkRock.!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

PunkRock.!

Mensaje  CeDIGliO el Sáb Nov 07, 2009 9:58 pm

holaaa..
Bueno viendo el post de BlackSun me dieron ganas de hacer lo mismo con el punk.
espeor que no te moleste BlackSun :P
ak se los dejo saludos.!


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Historia del Punk Rock

En 1977 espero ir al cielo /he estado demasiado tiempo en la cola del paro / y no puedo trabajar / Peligro, extraño / no habrá Elvis, ni Beatles o Rolling Stones en 1977 [...] en 1977 estas en la nada / crees que esto no puede seguir / los periódicos dicen que ha mejorado / pero no importa no estoy allí. 1977 - The Clash


Esta era la visión de NO FUTURE que ya para mediados de la década del 70 tenían muchos jóvenes que veían como la sociedad se enfrentaba a una crisis profunda.
Parecían haber sido llamados por los hombres de la escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Marcuse, etc...) a llevar de un modo personal la Teoría Crítica.

La industria musical cultural había generado un cúmulo de grandes escenarios, donde mega estrellas pop llenas de luces, vestuario y contratos millonarios con las grandes discográficas, simbolizaban la realidad de un estilo de vida que no identificaba a muchos jóvenes que se sentían día a día cada vez más marginados por el sistema.

Londres fue el epicentro, la crisis del petróleo sumada a otros factores habían traído como resultado una importante desocupación, crecimiento de los barrios pobres, falta de respuestas y la perspectiva de un horizonte negro a aquellos sueños de realización que habían sido la meta de las generaciones anteriores.

La distancia entre la producción cultural y la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes de la generación de esa época se fue haciendo tan evidente que la grieta comenzó a originar un emergente.

Algunos invirtieron el dinero, que les daban en las interminables colas de desempleo, en una guitarra. En los garajes se empezaron a escuchar ruidos, los chicos no tenían ni tiempo ni dinero para aprender lo que la sociedad decía debía saberse para empuñar un instrumento. Las guitarras se convirtieron en fusiles, tenían mucho que decir y para eso no hacía falta tener una voz privilegiada sino todo lo contrario, una voz que gritara realidades.





El underground estaba tomado, ya no habitado por proyectos de estrellas sino por la más significativa muestra de respuesta cultural a la cultura dominante, muchos jóvenes estaban demostrando que su mundo no tenía nada que ver con el que las generaciones anteriores habían soñado. Todos los símbolos, los parámetros estéticos y todo lo que representara la sociedad quedaba del otro lado de la valla que la misma realidad les había impuesto.

La cuestión era diferenciarse de ese sistema que los había marginado por completo. Crestas que se elevaban por sobre los engominados y prolijos cabellos de los Lores. Borceguíes y ropa militar de fajina, que además de ser la única accesible por provenir de las remesas de tiendas militares, denotaban una posición alejada del utópico sueño de paz y amor de la generación hippie y una actitud de lucha contra los parámetros sociales.


Como toda cultura alternativa generó su propio circuito, tiendas como la de Malcon McLaren donde la ropa reciclada era la opción, lugares donde los grupos se reunían ante un precario escenario y pequeñas discográficas como Chiswick que nucleaban a la escena musical punk.

El punk crece y la sociedad ya no puede ignorar que algo está pasando. En 1976 Sex Pistols firma contrato con EMI. Una verdadera paradoja, una importante discográfica, digno ejemplo del establishment, hace negocios con el hasta entonces más virulento grupo de la escena punk. La compañía dijo: «Sex Pistols es un grupo pop de esa forma musical conocida como punk rock. Fue contratado por EMI sólo con fines de grabación en octubre de 1976. Según la opinión de nuestros ejecutivos, era un grupo desconocido que prometía. Al igual que muchos otros grupos de diferentes tendencias que hemos contratado, inicialmente controvertidos, pero que con el tiempo fueron aceptados y contribuyeron mucho al desarrollo de la música moderna».

Sin duda el texto de EMI se anticipaba en ciertos aspectos al futuro del no futuro. El punk firmaba su acta de defunción prácticamente en el instante que se reconoce su nacimiento. Pero Jhon Lydon, por entonces Jhonny Rotten, la voz de los Pistols y un hombre de una inteligencia poco común, tenía bien sabido su papel. Anarchy llega al puesto 12 en su semana de lanzamiento y EMI queriendo evitar problemas saca de circulación el disco. Los Sex Pistols califican de ilegal la acción y aprovechan la conferencia de prensa para tildar a Mick Jagger y a Rod Steward de excrementos sagrados. El divorcio le cuesta a EMI 25.000 libras y el resultado se lee claro: punk 1 establishment 0.

Sex Pistols son prohibidos en casi todos los lugares de la gira que habían dispuesto por el país, de 23 lugares solo pudieron realizar su concierto en tres. La música punk sigue creciendo sorteando todo tipo de control. Cruza a Nueva York y de allí al resto de Norteamérica, con exponentes como los Ramones, The Stooges, MC-5, etc...

A todo esto los Pistols firman con la discográfica A&M un contrato millonario, pero con el disco God Save The Queen listo para la distribución, la compañía decide prescindir de ellos. La explicación fue que los integrantes del grupo habían destruido los baños de la compañía, habían intentado violar a un par de secretarias y atacaron a un disc jockey. Lo cierto fue que otros artistas del sello exponentes del rock clásico como Rick Wakeman de Yes, Peter Frampton, y otros, hicieron a los directivos una amenazante petición: «o nosotros o ellos».

Los Pistols están prohibidos en radio y televisión, sus recitales solo se informan de boca a boca y tocan en lugares como el cine de Londres o en la discoteca Lafayette bajo el seudónimo de SPOTS (Sex Pistols on Tour Secretely).

Irónicamente se suben a tocar sobre un lanchón llamado Queen Elizabeth, durante una gran fiesta en el palacio de Buckingham. Las cámaras de T.V. muestran la carroza de la reina Isabel II, seguida por su corte. Por el Támesis, a la par del desfile, navega el grupo que tiene prohibido tocar sobre tierra firme, cantando «dios salve a la reina / ella no es un ser humano...». Media docena de embarcaciones policiales los obligan a amarrar y les ordenan silencio. No escuchan, tocan No Fun, les cortan el suministro de energía, terminan presos después de una batalla de bastonazos y patadas.

El single God Save the Queen es el más vendido durante las celebraciones reales, ahora distribuido por Virgin, el sistema intenta controlar las energías de los jóvenes y capitaliza sus productos malditos generando paradojas increíbles. Lydon es golpeado cada dos por tres y su provocativo deambular por las calles se vuelve peligroso contra el mismo, sin embargo se rechaza la propuesta de ponerle guardaespaldas ya que eso lo colocaría en igual posición que las estrellas pop.



The Clash tampoco puede tocar en suelo inglés, la otra mitad de la anárquica criatura más brillante que el punk haya engendrado es deslumbrantemente coherente entre sus letras y su forma de vida. En París graban para un programa de t.v. y ante las repetidas peticiones de parte de los técnicos para que bajen el volumen deciden ir al baño para luego de un tiempo volver al set con las ropas pintadas con inscripciones que se leían en pantalla fácilmente: Vous êtes tous des putains. En Bélgica tocan en un festival de Jazz donde les llueven latas de cerveza. Mick Jones detiene la banda y dice: «si quieren que sigamos, retiren a la gente de seguridad». Nadie se atreve, «echadlos», recién allí los belgas comprenden el mensaje de los tipos que sangrando, en algunos casos, sobre el escenario, hacen notarles que su agresión estaba mal dirigida. The Clash dice «bien, sigamos», pero en lugar de tomar sus instrumentos del piso, toman las latas y empiezan a tirarlas sobre la audiencia.

The Clash es a los Pistols lo que fueran los Stones a los Beatles, un paso más allá. Atraen menos chicos en busca de pogo y salivazos y más intelectuales. Proponen más, hablan de política, de soluciones futuras, de revolución y sobre todo de acción. Son la guerrilla empuñando guitarras como fusiles. El universo político, económico y social son expresados por ellos en una doble tarea: palabras y hechos. Canalizando el nihilismo hacia una política radical contestataria los Clash estaban lejos de la otra forma de vivir el punk, forma cuyo máximo exponente era sin duda Lydon: «yo nunca he tenido puntos de vista políticos, ni los tendré. Me he preocupado siempre de mí mismo y seguiré haciéndolo».

En Estados Unidos las diferencias se hacían evidentes. Dee Dee Ramone, decía por ejemplo: "Los punk británicos son unos amargados. Cantan canciones sobre el problema de no tener trabajo y eso no puede ser muy alegre, nosotros también estabamos en el paro cuando empezamos y eso no nos impidió hacer canciones divertidas. Ellos tienen una mentalidad muy negativa. Y odian Estados Unidos. ¿Cómo se atreven?".

Lo cierto era que el punk crecía y que cada uno tomaba lo que más le convencía haciendo que el abanico de actitudes y propuestas se abra de manera desmedida. La pulsion que había generado al punk empezaba a desvirtuarse, corromperse, resignificarse y a variar en muchos aspectos. El establishment, como ocurre siempre con lo emergente, encontró la vieja receta, encontrándole al punk un lugar adentro y mostrando su gran capacidad de adaptar todo aquello que pueda comercializarse. Así las vidrieras de las cadenas más importantes mostraban en alguna de sus vidrieras remeras con inscripciones como Punk Rules o dibujos de cadenas, alfileres de gancho y demás símbolos característicos del movimiento.

Estados Unidos manejó el tema de otra manera, mucho más americana. Mientras Gran Bretaña ve al punk como una amenaza, los norteamericanos no pierden el tiempo; los grupos de éxito pasan del underground al sistema rápidamente, anulando en cierto sentido, con esa actitud más liberal, la esencia misma del movimiento. Después de las revoluciones sociales propuestas por beatniks, hippies, etc... Estados Unidos simplemente no resistió. El punk parecía un negocio más que una amenaza. Allí también florecieron de la noche a la mañana innumerables grupos underground que en lugares como el mítico C.B.G.B. reunían a los aficionados de cosas nuevas. Así el estallido generó una nueva escena en la esfera artística. Todos en la misma bolsa; quien fuera nuevo a fines de los 70 era sinónimo de punk, fuera Talking Heads, Devo, u otros artistas que aunque estaban lejos de la radical propuesta punk debían compartir ese circuito alternativo que había emergido de la grieta entre necesidad de cambio y la propuesta que hasta el momento ofrecía el mercado del entretenimiento.


PUNK ROCK EN ESPAÑOL


El punk había nacido con una fuerza indomable y ahora, al igual que la primera línea de La Naranja Mecánica se preguntaba: Y ahora que pasa, eh?

El punk había nacido con una fuerza espontánea que mezcló con artística potencia pensamientos adoptados sui generis que iban de Nietzsche a Marx pasando por toda una gama de pensadores, que aunque anónimos, dejaron deslizar sospechas sobre el horizonte perfecto que algunos se esmeraban en dibujar. Pero a medida que el árbol punk extendía sus ramas para poner en la vidriera lo más avergonzante de la sociedad se iban dando procesos que si bien hicieron circular su discurso, atentaron contra su contundencia.


Analizando el fenómeno punk, como algún teórico amante de los cruces podría hacer, es evidente que se trató de una resultante lógica de la modernidad. Si la modernidad se caracteriza por un movimiento destructivo de lo establecido bautizado como modernismo y uno constructivo que da la bienvenida a lo nuevo llamado modernización, este núcleo paradójico y dialéctico fue también el embrión del punk que postulaba la necesidad de destruir para construir. Pero dado que se podría escribir todo un libro desarrollando esta idea y que el mismo podría terminar con una foto trucada de Robespierre con la remera de los Pistols, será mejor tratar de ver que pasó con aquella llamarada que marcó de algún modo las décadas posteriores.


A esta altura lo más significativo del punk rock había pasado por el impensado momento de sentarse a negociar con las discográficas multinacionales en un claro ejemplo empírico de los términos que desarrollara Raymond Williams en los estudios culturales de Birmingham. El emergente estaba encontrando su lugar en lo hegemónico y la cuestión provocaba controversias. Así como algunos vieron en esto un pasaje lógico del proyecto, otros perecieron en él. The Clash, por ejemplo, sentía que podía luchar contra el sistema desde adentro y seguía sin entrar en contradicciones aunque un tema suyo musicalizara la promoción de una marca de jeans. Por otra parte, los que habían basado toda su virulencia en la máxima de «no transar», comenzaron a naufragar en alta mar haciendo agua ya sea por la popa o por la proa.

Algunos sectores del movimiento, atentos a las palabras que hablaban de la necesidad de una revolución permanente, sólo sabían que la cosa debía radicalizarse siempre un poco más, entrando así en una especie de espiral de controversias que, como un ácido corrosivo al extremo, fue deformando la esencia punk hacia sólo un lado del asunto. Había que tener la cresta más alta, gritar los insultos más crudos contra el establishment y golpear los instrumentos con odio para ser más punk. La revolución punk corría igual suerte que la revolución proletaria. Objetivos distintos estaban saliendo a la luz provocando quiebres que debilitaban su fuerza inicial.

La consigna del no futuro estaba ante la insalvable disyuntiva: aquel futuro estaba aquí, el tiempo siguió avanzando y aquellos jóvenes que vaticinaban la necesidad de un cambio habían corrido la misma suerte que los anteriores. El sistema se encargó de reubicarlos a todos. Algunos siguieron marginados, pero ya demasiado grandes para que los jóvenes de las generaciones posteriores los vieran como pares; otros debieron acercarse a hablar de dinero con la música; otros hicieron la vida de sus padres, aquella vida que había sido una de las razones validas para gritar y poguear en un concierto; y otros inclusive llegaron a ser grandes empresarios dispuestos a cerrar el camino a todo lo nuevo que no signifique negocio.

La casa estaba en orden, la llama punk ya no provocaba el horror de la sociedad y su poder estaba lejos de ser una amenaza. Después de todo ya no era una generación buscando el cambio; sólo unos cuantos descarriados, inadaptados, en su mayoría drogadictos o con problemas legales. Para ellos el establishment tenía reservado el sitio marginal que soporta un determinado porcentaje de individuos de una sociedad que vuelve a la paz cuando encuentra lógica a las cosas. El susto emergente que había producido el punk fue metabolizado como el susto que habían causado anteriormente otras revoluciones, pero no hay revolución alguna que aunque sea no haya dejado sus cenizas. La llamarada del punk no había hecho combustión para no dejar al menos manchado el piso.





Por otro lado mientras el punk se desparramaba por el mundo, tomando características localistas en cada lugar, cada detalle de su filosofía prestaba en ciertos aspectos a confusiones. Un ejemplo de esto fue el intento de acercamiento que el partido británico neo nazi, National Front, realizó para captar adeptos en las filas del punk. Muchos punks esgrimían entre sus atuendos símbolos como la esvástica sólo por el hecho de provocar, pero en realidad estaban muy lejos de simpatizar con ideas nazis. Negros, judíos, hindúes y todo tipo de inmigrantes eran, para los grupos neo nazis, la causa de todo los males sociales; los punks, a diferencia de ellos, veían a estos grupos como cercanos a la causa punk, ya que debían soportar también la exclusión y la injusticia social. De hecho, un ejemplo de esto, es la buena disposición del punk a escuchar reggae, música jamaiquina ejecutada por rastafaris, la única música respetada por ellos más allá de la propia, demostrando de este modo que el componente racista jamás estuvo presente en la esencia del movimiento. La idea de los grupos fascistas, de que los punks ayudarían a su causa, sólo dejó al descubierto la antítesis entre los cabeza rapada que leían el Mein Kamp como si se tratara de la Biblia y los punks que veían en ellos ese fascismo, que tanto combatieron, llevado a la máxima expresión.

Lo importante era que el punk había puesto sobre la mesa todo lo que la música de las décadas anteriores había ocultado. Más cerca de la rebeldía de Mozart o de la conmoción que causó la aparición de roqueros de la década del 50 como Jerry Lee Lewis, más cerca de la postura provocativa de los escritores beat como Ginsberg que de la ilusión hip de un mundo en paz lleno de música baba, el punk no quería complacer a un mundo tan poco complaciente.

Quizá lo más efectivo y rescatable de todo fue que el mensaje se escuchó en todo el mundo y que la música, una vez más, sirvió para demostrar lo que pasaba por la vida de toda una generación de jóvenes que sospechaba del mensaje: «Todo está bien como está».

Más allá del ojo del huracán, Londres y la costa oeste de los EE.UU., el punk rock no se detuvo en las fronteras. En el caso puntual de Argentina lo más significativo y contundente fue sin duda Los Violadores, cuyo «Uno Dos Ultraviolento», tema inspirado en La Naranja Mecánica, fue sin duda la bandera que flameó más alto en el punk de estos lares en épocas donde era un verdadero compromiso enfrentar a los progenitores para que estos comprendan que eran los ruidos que provenían del garaje. A la primera generación de nombres como Los Laxantes o Los Violadores le siguió una segunda generación punk caracterizada por grupos como Ataque 77, Gatos sucios, Flema, etc... y hasta una tercera, como 2 minutos, que sigue tomando la posta de ideas que con el tiempo siguen vigentes, aunque no todos las exhibieron con igual inteligencia y eficacia.

Lo cierto es que el punk no nació como moda, dio origen a un circuito verdaderamente alternativo, creó espacios donde no los había y gritó cosas que se callaban; pero la utopía de mantenerse fuera del sistema chocó contra la moda, la música, la difusión y en síntesis: contra el mercado. Quizás no se supo como seguir la revolución; los grupos que entraron al circuito comercial quedaron lejos de aquel cooperativismo y de la marginalidad, y los que quedaron fuera debieron buscar como sobrevivir sin tiempo para remontar la lucha desigual contra un establishment que ya sabía como tratarlos.



De esta forma el punk debió soportar una necesaria transformación para no morir como a las modas lo indica el destino. Olvidando quizás la estética de la que el big brother ya se había adueñado como novedad, fueron muchos los que ya no aceptaron la etiqueta de punk rock para su música ni los atuendos característicos que empezaban a aparecer en las postales londinenses modelados por jóvenes de crestas prolijas y borsegos lustrosos frente al Big Ben. Así, sobre las cenizas de la revolución punk, el mensaje llega a través de grupos como Mano Negra, Todos Tus Muertos, o la gran cantidad de grupos que (sin poder ser ubicados bajo el rótulo de punks) mantienen pura la esencia de aquellas ideas inmortales de manera mucho más fiel que aquellos que a pesar de su cresta y su remera de anarquía dedican sus horas a cantar loas en honor a la cerveza sin que esto abra la cabeza de su audiencia.

Si el punk fue: una moda, un fracaso o una de las más importantes revoluciones artísticas de los últimos años, quedará para el debate permanente. Lo cierto es que podemos hablar de música antes y después del punk y por ende de un mundo antes y después del punk.

Como todo movimiento social, tenga las características que tenga, debemos tener en cuenta que sus implicancias van más allá de lo visible y que en este sentido las cenizas del punk siguen allí para recordar aquel atentado contra el super-mercado. El punk fue acción, reacción; y fue también el mejor ejemplo de que cuando hay algo que decir es más efectivo un micrófono y una guitarra que un casco y un arma.

ESTAS MUERTO
NO TIENES MAS OPCIÓN NI OPORTUNIDAD / NO BUSQUES TU FUTURO, NO /
ESTAS MUERTO / ESTAS MUERTO ANTES DE NACER /
PERO NOSOTROS NO QUEREMOS NADA
[...] SERÁ LO QUE YO QUIERA NO LO QUE TU DIGAS /
SERÁ LO QUE YO DIGA NO LO QUE TU QUIERAS /
ASÍ ES ELLA NUESTRA GRAN SOCIEDAD /
HAY QUE GASTARSE PARA TENERLO PRONTO.
(LOS VIOLADORES)


yo soy un anticristo, yo soy un anarquista
no sé lo que quiero, se como tenerlo
quiero destruir lo que veo
yo quiero ser anarquía
anarquía en donde estés, algún día podría ser
parado en medio de la autopista
tu sueño futuro se vende en cuotas
yo quiero ser anarquía en esta ciudad
hay muchas formas de tener lo que quieres
yo quiero lo mejor, y voy por el resto
utilizo al enemigo, por que soy anarquía
yo quiero ser anarquía es la única forma de ser
¿es esto Afganistán? ¿o es esto la nueva Irak? ¿o es esto el banco mundial? Será Latinoamérica al final O tal vez otro lugar, alquilado por el gobierno
yo quiero ser anarquía / yo quiero ser anarquía / yo quiero ser anarquía
(Sex Pistols)



_________________
Quien fue el que me disparo en la cabeza con un aire comprimido?? ¬¬
avatar
CeDIGliO
FreakMod!
FreakMod!

Cantidad de envíos : 63
Fecha de inscripción : 25/10/2009
Edad : 26

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.